Ella tiene una forma de hacerme creer
Que es para mi la mejor manzana
Su estilo desprecia mi soñar
Con ella soy rico, gratis
Carlos Solari
La television es una cosa mala. No esta bien visto ver televisión. Los alumnos
de cine de las diversas falcultades públicas del país no ven televisión y si la
ven solo miran aburridísimos documentales polacos de prestigio internacional o
algún apasionante thriller de un director norcoreano talentosísimo.
El cine no es discutido u objetado como portador de arte, el cine es un
buen objeto, no esta mal visto ir al cine, alguien en una reunión puede
jactarse de haber visto una bazofia fenomenal en el cine. Pero el cine no fue
siempre así. La experiencia del cine, en especial la que va desde 1895 a 1910 aproximadamente,
es llamada por la teoría cine primitivo. El cine primitivo no tiene mucha historia, los críticos de arte no se
ocupaban mucho de él, porque -al igual que la contemporánea televisión- era
considerado como una forma baja de entretenimiento; popular y desligado de lo
que sería un hecho estético. Sus
espectadores eran por lo general un público muy variado entre los que se encontraban:
tahúres, ex-convictos, ventajistas, reos,
timberos, prostitutas, traficantes, trasvestidos, vagabundos, carteristas,
holgazanes, mecheras, bohemios y otros rebusques no reconocidos.
El cine no era digno de ser pensado como arte por ninguno de los
principales estetas de la época. Esto cambia a partir de algunas “cosas raras”
que se producen en Francia: en la
compañía “Film d’ Art” se comienzan a
proyectar ciertos cortos que hoy se verían como bodrios pero que para la época
significaron un posible acceso del cine a la categoría de “arte”. Mario Borgnal sostiene
en su articulo El cine que nos pario,
que "Film d' Art" fue
una corriente cinematográfica tan pretensiosa como el Dogma 95 danés o la Nouvelle Vague francesa, creada por un grupo actores de comedia que intentaban
llamar la atención del público burgués y aristócrata que hasta entonces
desdeñaba el cine por considerarlo un espectáculo popular. Como lo que estaba
bien visto era el teatro convocaron a actores, directores y escenógrafos a la
producción de cortometrajes históricos y literarios.
Entonces aparecen algunos críticos, primeros teóricos, que se empiezan a
ocupar del cine y empiezan a decir que esto puede llegar a funcionar como un
arte; y las vanguardias estéticas -que estaban ocupadas en otro tipo de
actividades empiezan a interesarse por esa máquina de capturar imágenes y reproducirlas-
y ven al cine como instrumento de creación o invención. Esto pasa en la década
del veinte y ahí aparecen quienes se dedican a pensar el cine.
Seguramente en 1965 haya aparecido uno de los artículos fundantes de los estudios
sobre televisión: "Apuntes sobre la televisión" incluido en Apocalípticos e integrados, un texto de aparente corte semiótico de Umberto Eco.
Allí, el genio italiano, aprovecha , de
manera tangencial, para denunciar el
efecto contaminante de la televisión sobre el cine.
Por un lado se objeta la capacidad narrativa de la television. La tv cuenta en su arsenal con un recurso
excepcional: la toma directa, y justamente la toma directa no es narrativa para
Eco, se trata solo de una simple crónica reproductiva. Es decir, las
representaciones de la television, con la tecnica de la toma directa que le es
propia, carece de la capacidad narrativa del cine ya que no responde al modelo
aristotélico de introducción nudo y descenlace que si presenta el cine
industrial; en el cine la narración atiende lo escencial mientras que la
television saca al aire lo escencial y lo no escencial por que incluye en la
planificacion los actos imprevistos, aquello que se sale del flujo narrativo.
No hay valor estético en la narrativa televisiva en directo?
No obstante y mas alla de esta mancha negra en el legajo estético de la
televisión Eco encuentra en la tv un vínculo con la pieza fundamental del
lenguaje cinematográfico: el montaje. La toma directa de la tv llega al
espectador luego de una tarea de montaje de doble selección. Primero se realiza
una puesta de cámaras (final de Roland Garros, rescate de los mineros chilenos,
funeral de Nestor Kirchner, etc) , esa disposición estará al servicio de la
obtención de una serie de planos y angulaciones previstas para la transmision
en vivo. La segunda tarea selectiva será la del director que, con la ayuda de
tres o cinco monitores, elige que imagen es la mas apropiada para narrar el
evento y crea un montaje simultáneo con el acontecimiento. Aquí si se podría
encontrar algun rasgo estético para construir un objeto bueno sobre la tv, pero
no es autónomo, es bueno porque proviene del cine.
Cuando Eco propone un estudio de la tv en relación con el público
establece un lugar de servicio para
pantalla chica. Si este es el lugar de la televisión se puede entender que se
la considere solo como un electrodoméstico de comunicación y el cine como un
arte de expresión. En definitiva lo que se esta planteando es que la televisión
no es un género discursivo, es un servicio, no tiene lenguaje propio y ademas
no tiene autoría, la television esta hecha de y por anónimos. Para ser un arte,
como el cine es un séptimo arte, o para contener valores estéticos la
televisión deberia demostrar su autonomía discursiva, su lenguaje propio, su
panteón de autores, sus estilos de época o región, sus olimpos consagratorios…
La televisión desde entonces ha ocupado el lugar de la luz mala, ese
espectro que se enciende por las noches, fogonea la hoguera de los mitos, inmóvil flota o levita a escasa altura sobre superficies
desangeladas y ocasionalmente persigue sin descanzo, a gran velocidad, a
quienes se detienen mucho en ella.