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2013
Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
25.7.2012
Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? - Philip K. Dick - Minotauro, 2012

En julio Editorial Planeta acaba de lanzar bajo el sello de
Minotauro una nueva edición del clásico de Philip K. Dick, ¿Sueñan los
androides con ovejas eléctricas? más conocida por los menos familiarizados con
su obra como Blade Runner, a partir de la adaptación cinematográfica de Ridley
Scott (1982). Buena ocasión para descubrir o reencontrarse con el autor de Ubik
y El hombre en el castillo, entre otras.



 Dick imagina un futuro perturbadoramente cercano donde el límite
impreciso entre lo natural y lo artificial está siempre en primer plano, a tal
punto que nuestro cazarrecompensas debe perseguir androides como si se tratase
de bandidos del viejo Oeste. Climatizadores de ánimo, mascotas eléctricas,
programas que duran las 24 horas y hasta una red social universal con
pretensiones religiosas, están ahí para señalarnos el absurdo que colma una
sociedad basada en el consumo, pero sobre todo, están ahí para dejar en relieve
la pregunta sobre el sentido: de qué se trata vivir si no de encajar a toda
costa en esa maquinaria. Nadie lo sabe, ni los androides Nexus-6, Mercer lo
calla y al Amigable Buster no le interesa.



 Como si me sometiera a un test de empatía, el camino del cazarrecompensas
intenta trazar un callejón sin salida para provocarme no la fascinación por los
avances tecnológicos sino más bien la oscura proximidad de sus observaciones. Y
lector amenazado, siento caer sobre mí la sospecha de que yo también soy parte del
engaño inevitable y seré retirado por algún funcionario de la muerte. No se
equivocó Bolaño al señalar que Philip Dick “es el escritor de los paranoicos,
del mismo modo que Byron fue el escritor de los románticos”. Sus futuros son
bien presentes, y su recurso no es el fantástico sino un realismo prospectivo.



 Evadiendo las críticas desfavorables que le achacaban un “estilo
descuidado” o lo calificaban de “escritor apurado”, Dick supo ganarse la vida
escribiendo a borbotones obras de rápida salida comercial en las que, sin
embargo, si se mira bien, puede encontrarse una profunda crítica al sistema
capitalista, responsable como denominador común, de todo el caos que nos
muestran sus futuros inmediatos, sus personajes neuróticos, sus androides
soñadores.

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