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Miércoles
19
Junio
2013
La Cadena Nacional, ¡ahora!(II)
13.6.2012
Este despliegue de imágenes  construye un anuncio colectivo, todo el auditorio se constituye en el enunciador de la Cadena Nacional.
El género C. N. se realiza hoy a través de dos estilos bien diferenciados: el modelo tradicional, que arrastra invariables gramaticales de los años ´70, y cierta modalidad contemporánea que propone una serie de variantes que ya reconoceremos. La vigencia del modelo tradicional se mantiene: un plano cerrado, frontal, que integra la figura presidencial, la bandera, el escritorio. Tal vez el más recordado de los anuncios de este estilo fue la vez  en que la presidenta dijo:  “… es mi momento más doloroso pero no el más difícil…”. Esa transmisión,  aún dentro de los lineamientos del modelo tradicional, se destaca por una serie de innovaciones, ya que en la gramática audiovisual del género C.N. se incorporan nuevos elementos de sentido en el plano. A diferencia de los comunicados de los setenta, la iluminación nos introduce en un ambiente cálido, las sombras son suaves; sobre el amplio escritorio hay una pila de carpetas –signo de trabajo en el lugar-, detrás se observa un portaretrato –espacio de intimidad- y por la ventana, entrada de luz, se observa la arquitectura del exterior . La expresión de lo íntimo fue clave en esa C.N. – la máxima figura del poder ejecutivo se permitió llorar, manifestó en público lo privado: el dolor- y además la ventana de cortinas abiertas marcó una sustancial diferencia con las otras C.N. tradicionales ya que construyó una continuidad  espacial con el afuera, signo de una conexión con el exterior de la Casa Rosada: la presidenta no estaba aislada – tal vez como si quedó encerrado De la Rúa y asi fue representado -.

 Si el modelo tradicional de la C.N. construía un enunciatario propenso a entender al continuo audiovisual desde una perspectiva de “ventana hacia lo real”, donde se disimula el dispositivo técnico y la mirada del comunicador se dirige a una cámara frontal creando un eje de la mirada en el que somos interpelados “cara a cara”, la propuesta que a continuacion describiré, en clara ruptura con el modelo anterior, está construyendo  otro ideal de espectador.
  
El estilo contemporáneo de la C.N. esta apoyado en la televisación de un anuncio en el que se destaca el carácter de acto público y donde se produce un encuentro entre la principal figura del ejecutivo y autoridades legislativas y ejecutivas, partidos politicos, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, ciudadanos autoconvocados,  y otros representantes del pueblo. Ya no busca el efecto de que “ me habla y mira a mí ”, a la profundidad de la única camara,  ahora se dirige a un auditorio. Las cámaras, que muestran el evento desde variados ángulos y posiciones,  permiten al  telespectador acceder a ese espacio de la comunicación. Este énfasis puesto en el acto-encuentro obliga a planificar una puesta de cámaras que permita combinaciones (el difícil arte del director de cámaras), a utilizar la riqueza sonora del evento para el sonido de transmisión  y a repensar los espacios desde donde construir la enunciacion para un nuevo estilo.

Si nos ocupamos de ejemplo concretos , en diversos anuncios de la presidenta (para la desclasificacion del Informe Rattenbach, la Inauguracion del Museo del Bicentenario o la expropiacion de Repsol YPS, entre otros) podremos ver que se utilizaron por lo menos tres cámaras,  dos de ellas fijas y una móvil, suspendida sobre una grúa. Estas cámaras mostraron alternativamente planos frontales, abiertos y cerrados de la presidenta, planos generales de la concurrencia, planos en movimiento que recorrían el lugar en el aire desde el fondo de la locación hasta los primeros asientos, planos generales que destacan los retratos de figuras prominentes de la historia de la patria, etc. Cuando los anuncios fueron televisados desde las provincias se incluyeron planos de la multitud, con banderas argentinas y de diverdas organizaciones sociales. Tampoco se evita la posibilidad tomar de atrás o del costado alguna imagen de la figura presidencial. Este despliegue de imágenes  construye un anuncio colectivo, todo el auditorio se constituye en el enunciador de la Cadena Nacional.

 Esta propuesta enunciativa se asemeja bastante a otra de las propuestas de géneros televisivos sobre la actualidad, asi como la gramática audiovisual de la C.N. tradicional se vincula  al noticiero expositivo, esta nueva C.N. se parece a los noticieros metadiscursivos como Television Registrada. El enunciador en TVR no es la dupla de conductores. Hay un enunciador producto del diálogo entre los conductores, del diálogo  de los conductores con el invitado –que ocupa el lugar de telespectador crítico- , la mirada a cámara de los conductores, el público en la tribuna, la voz en off de una locutora y los informes preparados por la producción del noticiero, entre otros elementos. Resumiendo, el registro de una semana de televisión se enuncia en forma de encuentro entre un espectador y los conductores del noticiero; el enunciador de la Cadena Nacional contemporánea es el encuentro de la presidenta, las diversas representatividades de la nación y la historia.

Lo novedoso es que al igual que TVR o Duro de Domar – nuevas formas de noticieros-, la Cadena Nacional contemporánea construye una escena comunicacional en la que se elabora un espacio de reconocimiento del discurso. En TVR o DDD accedemos a una escena de ver y comentar secuencias televisivas. En la C.N. contemporánea tenemos la oportunidad de observar, desde lugares de privilegio y dispositivo técnico mediante, la puesta en práctica de un conjunto de operaciones de reconocimiento  sobre el discurso de la presidenta (aplausos, cánticos, señas, miradas etc) que antes estaban negadas.
  
Asi como el modelo tradicional de la C.N. copiaba las formalidades del noticiero expositivo, esta C.N. parece situarse muy cerca de los lineamientos del documental reflexivo, donde el “como” representar se presenta tanto o más importante que el “qué” representar. El carácter de  construido se manifiesta en la cantidad y calidad de los planos, la denuncia constante del dispositivo técnico (se ven las cámaras, las grúas, se filma de atrás a la presidenta poniendo en evidencia todas las cámaras y reflectores y micrófonos ) dando cuenta del armado/instalación de un espacio de representación.
  
Las locaciones desde donde se transmite la C.N., lugares emblemáticos como el Salón de  Mujeres Argentinas del Bicentenario o  la Galería de los Patriotas Latinoamericanos del Bicentenario y tambien desde las provincias para conmemoraciones de fechas patrias,  acrecientan el énfasis donde se construye el enunciado en torno a un encuentro de la primera mandataria y el pueblo. Pero si hay un cambio significativo, que se incorpora en la enunciación para un nuevo estilo del genero C.N., creo que lo constituye la incorporacion de las imágenes de Perón y Evita, de Mercedes Sosa, de Alicia Moreau de Justo, entre otras. La C.N. ya no será nunca igual a lo que fue, la estrategia de ser visto ahora está desplazada por la de pertenecer a un acto público enmarcado en el encuentro donde estamos todos representados, incluso quienes ya no estan presentes, salvo sus ideales. El sentido nacional de la transmisión no solo se construye en un tiempo presente sino que se ampara en los íconos del pasado que perduran en algo más que imágenes de este devenir histórico.

 Estas operaciones intertextuales, que buscan la complicidad de un espectador avisado y reproducen un espacio de saber compartido, cimientan cierta temporalidad social donde la novedad se vuelve recuerdo. Bastará con volver a ver alguna de las cadenas nacionales, desde el Museo del Bicentenario y comprobarlo en el plano de CFK,  perfilada  hacia la derecha del plano, respaldada desde un enorme retrato, por el mismo sentido de las miradas -dirigidas al auditorio- de Perón y Evita.

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