24 horas por 24 autores: 12 del mediodía, por Yamil Rojas
10.6.2012
Me pregunto si en realidad será mediodía y, por alguna razón, el sol ha muerto y están todos durmiendo sin saber lo que ha pasado.
“Por favor, John, volvé a la burbuja”[1] (12pm)
Antes de agarrar la lapicera, pensaba si era raro escribir sobre un momento del día siendo otro, pero, en definitiva, es todo cuestión de perspectiva, como me dijo alguien hace unos días…
En esa última frase hay una rima, y no se debe rimar en la prosa, pero qué importa, son las cuatro de la mañana y estoy escribiendo sobre un horario que me desconoce casi todos los días.
Doce horas después de las “doce pe eme” es cuando funciono: cuando escribo, cuando pienso en escribir, cuando intento escribir aunque me cueste.
Me pregunto si en realidad será mediodía y, por alguna razón, el sol ha muerto y están todos durmiendo sin saber lo que ha pasado. Es que el invierno me confunde y la música me opaca. Debería bajar el volumen. No escucho ni lo que pienso, y los vecinos me deben estar puteando.
“Por favor, John, volvé a la burbuja… por favor, John, volvé a la burbuja”. Cierro los ojos, escucho esa frase una y otra vez, la escribo sin ver, y me doy cuenta que me fui por las ramas (por las rimas), y que la perspectiva del principio, y de repente, es ya una realidad…
El sol revivió (lo sentía en mi cara antes de abrir los ojos). Todos, como clones, trabajan, caminan apurados, compran algo para comer, o esperan, agotados, ansiosos, en la parada del colectivo.
Son las doce de esta tarde que recién comienza, y creo que debería olvidarme de la noche que nunca fue, encontrar mi casa, volver a mi burbuja e irme a dormir.
[1] “Los clonos de J.T.” - Babasónicos
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