Una pena extraordinaria
No fui a ver al gordo Soriano a Puerto Madryn, y después se murió. Me había enloquecido desde los cuentos en Página 30.
de donde venís, hacia dónde vas
Ni vengo, ni voy, siempre me estoy quedando
Ese film, ese disco, ese libro, ese cuadro…
Film, dos por lo menos, aunque podría elegir unos cuantos: La lista de Schindler y La sociedad de los poetas muertos, ésta última con Robin Williams
Disco: Más que un disco, elijo un tema: Confortablemente adormecido, con Waters y Gilmour, de Floyd. Si tuviera que elegir un solo tema para escuchar por el resto de mi vida, elijo ese.
¡felicidad!
Los hijos, la familia. El resto es chamuyo.
¿Qué imagen le falta al aleph?
Todos, con Borges, hablan de El Aleph. Cuando me preguntan por algo de Borges yo digo, automáticamente, “la historia universal de la infamia”. Que se yo, son gustos.
Ni a irse ni a quedarse / a resistir (Gelman). ¿Cuál es tu resistencia?
Se que un día voy a tomar un tren en Trelew y llegaré en pocas horas a Buenos Aires. Me resisto a pensar que ese país no es posible.
¿Un secreto?
Tengo una pelea sórdida, desde siempre, con las reglas ortográficas. Son la burocracia de la imaginación a la hora de escribir. Por ahora, creo, le voy ganando, pero sólo lo creo un poco…
¿Un amor imposible?
Jacinta Pichimauida, pero cuando la veía en el cine, yo con los pantalones cortos.
¿Qué es Patagonia?
Ese lugar que quiero dejar todo el tiempo y del que nunca me quiero ir
Aquí y ahora.
Siempre está en el horizonte la apuesta por una novela propia. Un sueño, por ahora
La yapa: vos y la historia
Algo más de veinte años después de empezar a vivir de esto, hice bastante más de lo que ese primer día de redacción hubiese imaginado. No se si eso es bueno, pero es lo que hay.