La historia de Te Quiero Animal
23.1.2012
Te Quiero Animal, el Musical de Puerto Madryn, realizó su última función (hasta ahora), el 6 de enero de 2012. Fueron 10 años de funciones, casi ininterrmpidos, y se realizaron alrededor de 450 en Madryn, 20 en Trelew, 10 en Rawson, 1 en Buenos Aires y tres giras patagónicas.
Te Quiero Animal, el Musical de Puerto Madryn, realizó su última función (hasta ahora), el 6 de enero de 2012. Fueron 10 años de funciones, casi ininterrmpidos, y se realizaron alrededor de 450 en Madryn, 20 en Trelew, 10 en Rawson, 1 en Buenos Aires y tres giras patagónicas.
Una tarde, Allá por julio de 2002, vienen a visitarme a mi casa Rubén Petrucci y José María Chiaramonte. Los hago pasar, tomamos unos mates y Chiaramonte me dice: “Queremos que escribas una comedia musical para chicos, que hable sobre los animales de la zona y resalte valores como la ecología y el cuidado del medio ambiente. Por ejemplo podría aparecer una orca que está en cautiverio y muy triste. El actor se quita el disfraz y dice algo así como: qué suerte que tienen ustedes que vuelven a sus casas. Bueno, chau, nos vamos.” Me quedé pensando, como 15 días pensando, y no se me ocurría nada de nada. Ya estaba por llamarlos para decirles que no lo iba a hacer, cuando alguien me relató, de manera casi casual, la situación del zorro colorado, que es perseguido porque lastima y mata a las ovejas, pero él no tiene la culpa, se quedó sin los roedores del campo, de los que se alimentaba, porque desaparecieron ya que las ovejas se comen todas las plantas, las arrancan de raíz, y el campo se desertifica. Pero las ovejas tampoco tienen la culpa, la culpa es del hombre que puso a las ovejas. Ahí nomás tomé esa idea y me puse a escribir una escena entre un zorro y una oveja, que finalmente resultó ser muy graciosa, pero siempre con el mensaje subyacente de que el zorro no es malo (no existen los animales malos). Luego hice la canción (una cumbia), y así quedó armado el primer acto, que luego pasó a ser el sexto. Al otro día, ya inspirado, escribí la letra y la música de 7 canciones de corrido, las de los guanacos y el cazador (primer acto), la del agua potable (segundo acto), la del delfín (cuarto acto) y una de las ballenas (séptimo acto). Me faltaban los diálogos de los actos, pero ya sabía lo que iba a hacer: una estructura donde, a través del humor, se rescataran valores ecológicos, de convivencia, de cuidado de la naturaleza. Iba a ser una comedia musical para chicos, pero no solamente eso, introdujimos varios pasajes para que también se divirtieran los grandes, porque los chicos no van solos al teatro. Por eso, cuando la ballena está por dar a luz (séptimo acto), grita de dolor, porque la parición duele, pero a la vez es algo inmensamente feliz. La semana siguiente escribí 5 canciones más, los actos que faltaban y los entreactos. Todas las semanas Chiaramonte me visitaba para indagar sobre los avances y, al mismo tiempo, él y Petrucci iban haciendo el casting de actores, consiguiendo auspicios, en fin, produciendo la obra. Luego pasaron dos meses y sólo faltaba la canción final. Escribí una que no fue aceptada, luego otra, tampoco la aceptaron. Pero ya habían hecho el casting, ya estaban todas las actrices y actores (Franco Nicoletti, Melania Miñones e Irupé Barrera), y ya estaban ensayando la obra. El tiempo apremiaba, ya había venido el director desde Buenos Aires, Luis Rivera López, y todavía faltaba la última canción. Ésta debía no debía ser ni cómica ni dramática, debía ser emotiva. En palabras de José María: debía ser una canción del estilo “We are the World”. Entonces, basado en aquella premisa, escribí la tercera versión de la última, y luego de un intenso debate entre José María, Luis Rivera López y yo, que duró hasta las 4 de la mañana, decidimos que ésta sería la canción de cierre. Se fueron ajustando algunos detalles, y debo reconocer que la obra original tal como la había escrito se fue modificando dándole un excelente ritmo escénico, y eso gracias al director y a José María, dos personas con un gran profesionalismo y con un profundo conocimiento de la dirección y puesta en escena teatral. ¡Por fin! Mientras, Petrucci seguía con la producción (junto a Chiaramonte) y así consiguieron el auspicio, que nos permitió comprar el vestuario, pagarle al director, la publicidad y armar el escenario. Así llegó el momento del estreno, 7 de enero de 2003. Me dijeron: “las proyecciones son hacer 20 presentaciones, 4 o 5 a sala llena y después aguantar el verano.” Pero se equivocaron. El cine se llenaba una y otra vez, debieron agregar más funciones, se seguía llenando, siguieron en invierno, se llenaba de nuevo. Y así, función tras función, hasta pasar las ¡cuatrocientas cincuenta! Fue declarada de interés municipal, provincial y nacional por la Cámara de Diputados de la Nación. Un éxito tan gigantesco como inesperado. Franco dejó la obra, fue reemplazado por el hijo de Petrucci, y luego, hasta el día de hoy, por Germán Pérez. Y que llegamos al año 2012, cuando, el 5 de enero pasado, la vieron unas 350 personas. Dijeron que era la última pero no sé si creerles. En mi caso, Te Quiero Animal me dejó muchas alegrías, mi hija Marina la vio 100 veces, y mi hijo Federico, que cumplió 7 años hace 3 días, la vio 20 veces. El éxito de esta obra se debió fundamentalmente al grupo humano que conformó la troupe, gente profesional, exigente pero sensible, sino hubiera sido imposible. Finalmente, esta experiencia nos anima a acometer la segunda parte, pero todavía falta. Quién sabe…
Elenco:
Rubén Petrucci José María Chiaramonte Irupé Barrera Melania Miñones Germán Pérez Texto, letra y música: Carlos Alberto Nacher, sobre una idea de J.M. Chiaramonte Dirección: Luis Rivera López Producción: José María Chiaramonte - Rubén Petrucci Coreografía: Carmen Pereiro Arreglos musicales: Fernando Mortarini Iluminación: Guillermo Mayer Sonido: Omar Caces Vestuario: Grupo Libertablas En la grabación de la banda de sonido de la obra participaron 10 cantantes para las distintas partes de los temas.
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