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Junio
2013
¿Y si Vargas Llosa fuera argentino?
28.10.2010
El primer libro que puedo identificar en mi vida como el que me hizo ver el maravilloso poder que podía tener saber contar una buena historia es “La tía Julia y el Escribidor”. Años después supe que esa novela podría ser la historia de su casamiento a los 19 años con su tía Julia Urquidi. No conozco Lima pero sé que voy a tratar de encontrar en esa ciudad a ese Barrio de Miraflores que tan bien pinta Vargas Llosa en sus novelas, quien acaba de recibir este año el Premio Nobel de Literatura.
Su unción en el cielo de la Literatura universal moderna, canonizada por el premio sueco, fue rodeada por las voces de pensadores de todo el continente, que se alzaron para criticar la falta de méritos del autor de Conversación en la Catedral para recibir tal premio.
Fundamentan sus críticas en las ideas liberales que profesa, en su pertenencia a la centro derecha que lo llevó como candidato a la presidencia del Perú a perder las elecciones a manos del inescrupuloso Alberto Fujimori, que condujo una de las épocas mas oscuras de ese gran país que es el Perú.
Para tratar de entender quien es el peruano debemos recorrer su historia.
Vargas Llosa que a los 26 años ya había escrito La ciudad y los perros, es un narrador de una escritura muy precisa y ordenada, reconoció entre sus maestros a Balzac, a Flaubert, a Alejandro Dumas. Descreyó un poco de las vanguardias, siempre confió mas en su capacidad de trabajo más que en su cuota de inspiración.
“La verdad es que la bohemia me aburre” dijo alguna vez.
Es muy común escuchar de Vargas Llosa “me gusta su obra pero no lo que dice o lo que piensa”. El peruano no le escapó nunca a las definiciones políticas en su vida, tomando partido abiertamente sobre las grandes cuestiones. Pasó de la izquierda latinoamericana antiimperialista y de defender a la revolución cubana; a la derecha liberal. Siendo uno de los primeros en criticar el régimen de Fidel Castro. Vargas Llosa en sus textos es indudable que fue un liberal, escribió contra la opresión, el fanatismo, la injusticia y la corrupción. Una de las mejores novelas históricas sobre la dictadura del dominicano Trujillo es su novela La fiesta del Chivo.
Escuchamos a Vargas Llosa para saber que piensa hoy: “es un premio literario y espero que me lo hayan dado más por mi obra literaria que por mis opiniones políticas. Ahora, sí mis opiniones políticas, en defensa de la democracia y la libertad, y en contra de las dictaduras, han sido tenidas en cuenta, pues en buena hora. Me alegro”. Dijo en la conferencia de prensa luego de que se le otorgara el premio en Suecia.
En ese sentido, agregó que va a “seguir escribiendo sobre lo que más me estimula y defendiendo las ideas que tengo, la democracia y la opción liberal, así como con las críticas a toda forma de autoritarismo, a toda ideología que crea exclusión y discriminación”.
Leer Pedro Páramo, La ciudad y los perros, Rayuela y Cien años de Soledad, constituye la puerta de entrada a la nueva literatura latinoamericana de los años sesenta. Puede haber alguna omisión al gusto de cada uno pero no se puede dejar de desconocer la presencia de Vargas Llosa en ese olimpo de novelistas de nuestro continente.
La literatura del Perú, de César Vallejo, del Inca Garcilaso, tiene el premio Nobel que se merece y las letras en español un premio luego de Camilo José Cela y Octavio Paz, ya habían pasado veinte años.
En la Argentina numerosas voces se alzaron esgrimiendo ideas más progresistas, manifestando no su desagrado, sino lisa y llanamente su “repudio” ante el otorgamiento al peruano de este premio. La manera descalificadora y sectaria como muchos se manifestaron en contra, habla más de actitudes reaccionarias que de discusión de ideas y estéticas en la manera de ver y hacer, no ya en la literatura, en las artes en general, que siempre hemos profesado.
“Me da un poco de vergüenza recibir el Nobel que no recibió Borges”, dijo el escritor peruano Mario Vargas Llosa, luego de recibir este año el Premio Nobel de Literatura. Y esto nos disparó un juego de imaginación.
Cabría aquí una pregunta. En qué lugar estarían estos mismos escritores y pensadores “de izquierda”, si hiciéramos un pequeño ejercicio de imaginación: Si por ejemplo lo traeríamos a la vida a nuestro Jorge Luis Borges, otro escritor criticado por sus ideas un tanto más totalitarias que las del peruano, por llamar a su pensamiento de alguna manera. O que pasaría si Vargas Llosa hubiera sido bien argentino, escribiéndole al coqueto barrio de San Isidro de la Ocampo, en lugar del limeño Miraflores.
¿Que actitud hubieran tenido los mismos críticos si el premiado hoy fuera Borges, o un porteñísimo Vargas Llosa?. ¿Que hubiera salido a decir la Presidenta Cristina Kirchner, ante el galardón para alguno de estos dos escritores?. ¿Hubiéramos tenido la hidalguía de un Alan García que celebró el premio para las letras peruanas y defendió a Vargas Llosa ante las críticas de Evo Morales, a pesar de sus claras diferencias ideológicas?.
Preguntas que nos dan vueltas por la cabeza…
Tal vez digan a coro que hubieran mantenido la misma posición, y aunque cueste creerlo también debe ser respetado.
Nos gustaría creer que si Vargas Llosa fuera argentino, estaríamos reconociendo que el premio es a una obra literaria de cincuenta años, al trabajo solitario, al esfuerzo diario, a una manera de escribir y porqué no de ver la vida de manera distinta a la de uno.
Mientras tanto seguimos celebrando que a un escritor latinoamericano se le reconozca el mérito que hizo que tantos de nosotros descubriéramos la literatura, a través de esas historias de aquella tía Julia y su joven escribidor.
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